domingo, 17 de julio de 2016

Saramago. Ensayo sobre la ceguera.

José de Sousa Saramago. (Portugal, 1922- Lanzarote, 2010).

*  Escritor, novelista, poeta, periodista, dramaturgo.
*  En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. Es el único escritor portugués que ostenta este premio.
*  Sus padres eran campesinos sin tierras y con escasos recursos económicos. Esto influirá en su forma de ser y en su cultura vasta y popular. Su madre (analfabeta) le regaló su primer libro y le inculcó la "sed de saber."
*  Creció en un barrio popular de Lisboa. Tuvo que ponerse a trabajar y abandonar los estudios. Trabajo de cerrajero, contable, periodista, traductor, …
*  Se adhirió al Partido Comunista Portugués, por lo que sufrió censura y persecución durante la dictadura de Salazar. Escéptico e intelectual mantuvo una postura ética y estética por encima de partidismos políticos, y comprometido con el género humano. Una controvertida visión de la historia y de la cultura son el punto crucial de sus obras.
*  Se dio a conocer en 1947 con Tierra de Pecado, novela de corte realista.
*  Alzado del Suelo (1980) fue la novela que le reveló como gran novelista maduro y renovador portugués. Ensayo sobre la Ceguera es de 1995.
*  Su obra está considerada por los críticos de todo el mundo como una de las más importantes de la literatura contemporánea.
*  Pasó sus últimos años en su casa de la isla española de Lanzarote (Canarias), al lado de su compañera, Pilar del Río.


ENSAYO SOBRE LA CEGUERA (Comentarios):
·      El libro es duro, agobiante, crudo, trágico, amargo, agónico, estremecedor,…
·      Saramago es un "agitador de conciencias": Incita a la reflexión.
·      Pilar del Río (su esposa), es la traductora de Saramago y logra una traducción muy fidedigna.

·      PLANO FORMAL DEL LIBRO:
o  Tiene un estilo propio muy original.
o  El libro no está dividido en capítulos.
o  No utiliza signos de interrogación, admiración,… o los utiliza a su manera. No hay puntos, solo comas. Utiliza las comas, donde normalmente, debería de ir un punto. Pone mayúsculas después de las comas para iniciar un diálogo. Muchas veces hay que volver a leer la frase para captar el sentido o el orden del diálogo.
o  No separa los diálogos: los introduce uno detrás de otro, delimitados por comas y encabezados por mayúsculas. Esto hace que se pueda perder el hilo de la conversación y en muchos casos haya que releer para ubicarte.
o  No hay interrupciones. Motiva una lectura ágil, rápida… que anima a seguir leyendo. ¿Será este el propósito?
o  Presenta estructuras sintácticas muy complejas, creando oraciones que son auténticos párrafos interminables (pueden llegar a superar una página de extensión). El párrafo desaparece.
o  Fuerza la subordinación: mete incisos en una frase para matizar, explicar, profundizar,…
o  No hay un narrador de la historia propiamente dicho. Está en tercera persona. El narrador se introduce en la trama para reflexionar, comentar, divagar sobre las diferentes situaciones.
·      Introduce muchos refranes, proverbios, frases hechas, frases de gran hondura y figuras retóricas muy ricas…
·      Saramago constantemente nos invita a la reflexión. "Nos obliga a pensar, a buscar conexiones, hace ‘guiños’, metáforas".
·      En lo que se refiere al "hilo argumental", todo lo que ocurre está medido con precisión y todo está orientado para hacer reflexionar al lector sobre la condición humana, que nos es revelada en una suerte de gran parábola en forma de una terrible ceguera blanca.
·      Hay veces que la lectura parece reiterativa ¿podría representar aquí Saramago el hastío que pueden sufrir los personajes ante las diferentes situaciones?
·      Saramago utiliza la ceguera de personas ficticias para hablar de la ceguera mental de las personas reales.
·      Muestra lo más primitivo de la especie humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. Se llega a situaciones límite. Se pierden valores como el respeto, la responsabilidad, la confianza, …se pierde la ética y la moral. Lo importante es cubrir las necesidades básicas, se siguen los instintos animales. La dignidad personal deja de ser importante. Aparece el individualismo, la insolidaridad, la corrupción moral, …
·      Habla de la capacidad de adaptación del ser humano. Cuando las condiciones sociales, ambientales,…cambian, las personas se resignan, se acostumbran a la nueva situación, reaccionan y se organizan de otra manera para afrontar el caos.
Se puede enlazar con una frase de César Pérez Gellida en "Memento Mori" que dice:
"En la sociedad actual, corrupta y enferma, los intereses políticos y económicos dictan las leyes morales".
Esto mismo es lo que nos está diciendo Saramago: La sociedad legisla en función de sus necesidades.
·      La sociedad que Saramago muestra a través de los ojos de la mujer del médico es desoladora. Lo malo es que describe una sociedad como la nuestra, con toda su crueldad. No obstante, y a pesar de esto, hay personas que todavía muestran amor, afecto, solidaridad,…
·      Se pierden los "rangos sociales". El hombre de la venda en el ojo, cuando recobra la vista le vuelve a tratar de usted al médico cuando antes le hablaba de tú.
·      Los ciegos no necesitan nombre. De esta manera, Saramago, está hablando de estereotipos, no de un personaje determinado. El médico dice:
"…pronto empezaremos a no saber quiénes somos, ni siquiera se nos ha ocurrido preguntarnos nuestros nombres, y para qué, ningún perro reconoce a otro perro por el nombre que le pusieron, identifica por el olor y por él se da a identificar, nosotros aquí somos como otra raza de perros, nos conocemos por la manera de ladrar, por la manera de hablar, lo demás, rasgos de la cara, color de los ojos, de la piel, del pelo, no cuenta, es como si nada de eso existiera…".
Compara a los ciegos con los perros. El ciego, a medida que avanza su ceguera, va perdiendo su condición de hombre y se convierte en más animal.
En un mundo de ciegos, la identidad visual no es importante. Todo el mundo es igual. Estamos acostumbrados a juzgar a las personas por su apariencia, por su manera de hacer y muchas veces ignoramos cómo son esas personas por dentro, su verdadero yo.
·      El amor entre el hombre de la banda en el ojo y la mujer de las gafas oscuras. Las apariencias engañan: no es por el físico por lo que se aprecia el valor de las personas. No es lo mismo crear un sentimiento en ausencia de los ojos que viendo. La belleza se lleva dentro, en el corazón, no en la cara.
·      Se habla de lo importante que son cosas insignificantes y a las que no les damos importancia:
o  El aseo personal, la higiene.
o  La "belleza corporal, física".
o  La comida.
o  La sucesión de los días y las noches. El reloj, el tiempo. (¿El tiempo ya no cuenta? ¿No se ve futuro?...) Es una desgracia para la mujer del médico no haberle dado cuerda, se echa a llorar. Luego se da cuenta que lo podría haber resuelto de otra manera (mirando otros relojes por ejemplo).
o  Unas llaves. Nos dan paso a nuestra zona de intimidad, a nuestro piso. Cuando son ciegos incluso "permiten" que otros vivan en su casa. Algún día podrán recuperar esa intimidad. En el piso del primer ciego está viviendo el escritor. Puede hacer un guiño a que el escritor es el que está en nuestra zona de intimidad.
o  El perro de las lágrimas. ¿Por qué el perro llama a la "mujer del médico" la "mujer de las lágrimas"?
o  La radio del hombre del parche en el ojo. ¿Los medios de comunicación? ¿la comunicación, el vínculo con el mundo exterior?
·      Nos habla de la responsabilidad de qué implica el "tener ojos cuando los otros los han perdido". Es desesperante ver la injusticia que se ejerce en la sociedad y se llega a desear estar ciego.
·      Los alimentos están mal repartidos. Hay un mundo pobre que no tiene para comer. Los dirigentes de hoy en día se asemejan a lo que puede ser un gobierno de ciegos. No obstante, no es un llamamiento a los líderes políticos para que salven a la sociedad, es un llamamiento al lector para que "no sea ciego", para que reaccione ante los problemas sociales. No se necesitan grandes héroes, más bien pequeñas heroínas anónimas, como la mujer del médico que aportan su granito de arena. Ella rechaza esta responsabilidad para toda la sociedad, solo la ejerce en su grupo.
El ciego también comparte su radio con los demás.
·      No solo están ciegos aquellos que han perdido la visión, lo están aquellos que tienen miedo a afrontar la realidad. El miedo ciega.
El dinero pierde su valor para dejar paso al "impuesto sexual" que es la nueva moneda de cambio.



·      PERSONAJES:
o  La mujer del médico.
§  A veces, le llama "la de los ojos que ven".
§  ¿Por qué es ella la que no se queda ciega?
§  Más  de una vez le habría gustado haberse quedado ciega ella también. No quiere ser sierva de todos, solo de su grupo.
o  Mujer de las gafas oscuras.
§  A veces le llama "la de las gafas oscuras".
§  Una mujer de la vida (¿prostituta a media jornada?). A pesar de su trabajo se aprecia la unión que tiene con sus padres. Siempre cuenta con ellos. Este amor por los padres lo proyecta con el niño al cual acoge.
§  Desempeña papeles de: madre, amante, prostituta (ofrece su cuerpo por comida: como todas las de la historia).
§  Despierta el amor del viejo de la venda negra y del niño.
o  El hombre de la venda en el ojo.
§  Evolución del nombre: "El viejo del ojo vendado". "El viejo de la venda negra", "El viejo de la venda". "El viejo de la venda en el ojo", "El amigo de la venda negra".
§  Es un hombre sabio, tranquilo, amable.
§  ¿Se enamora de él la mujer de las gafas oscuras porque encuentra en él la protección paterna que echa en falta ella?
o  El ladrón del coche.
§  Ofrece ayuda interesada. Es un vivales: se aprovecha de las situaciones.
§  Sabe que la mujer del médico ve pero no lo dice a los demás para mantener la situación tranquila.
§  No se deja dominar por cualquiera, pelea para demostrar su orgullo.
§  Muere a manos de la policía. ¿significa que es ejecutado por la autoridad?
o  El doctor.
§  Es una persona noble con todos.
§  Cuando se levanta y nota que está ciego se preocupa por la salud de su mujer y cuando vuelve a ver, dice que operará de cataratas al hombre de la venda en el ojo.
§  Alerta a las autoridades del contagio de la ceguera.
§  Se preocupa por la salud de todos los miembros.
§  Ofrece su casa para todos.
o  El primer ciego.
§  Es muy posesivo, creyente, conservador, tradicional, cobarde... No permite que su mujer ofrezca su cuerpo a los malos.
o  La mujer del primer ciego.
o  El ciego de la pistola.
o  El ciego de la contabilidad.
§  Es el único ciego de verdad.
§  El gran error del ciego contable fue creer que con poseer la pistola ya tenía el poder.
o  El niño estrábico.
§  Se identifica con la mujer de las gafas oscuras al andar buscando constantemente a sus padres, al inicio.
o  La vieja del piso de abajo.
o  La ciega del insomnio.
§  No aguantó la violación y murió.
o  El perro de las lágrimas.
§  Para el perro, la mujer del médico es la mujer que lloró. Lo importante no es voz, el perro valora las lágrimas que vertió la mujer del médico.
o  El escritor.
§  A pesar de estar ciego, seguía escribiendo para sobrevivir.
§  Se muestra muy dialogante y compresivo.
o  El farmacéutico.

·      MENSAJE FINAL:En un mundo así: ¿Cabrá alguna esperanza?
o  Parece ser que dice que sí. La mujer de las gafas oscuras, ve al hombre de la banda en el ojo y a pesar de verle viejo, se queda con él.
o  El médico va a seguir curando.
o  La mujer del médico cree que se queda ciega pero al final ve la ciudad, la tierra, la realidad. Alza los ojos al cielo ( a los sueños, a la ilusión) y ve todo blanco. Luego baja lso ojos y vio que la ciudad todavía estaba allí. No se quedó ciega.
o  No obstante, cuando el primer ciego vuelve a ver dice que "se pasa de la ceguera de la luz a la ceguera de las tinieblas".

LA PELÍCULA.
Es del 2008. Se titula: "A Ciegas" (Blindness [ceguera]).
Sobre la realización de la película, Saramago había expresado, «Yo siempre me he resistido porque es un libro violento sobre la degradación social, la violación, y porque no quería que caiga en las manos equivocadas». No obstante, al final cedió y vendió los derechos.

Como todas, es decepcionante: se queda con los aspectos formales del libro: no transmite la idea principal del libro, "lo ciega que está la humanidad ante los problemas del mundo". 
No transmite la lucha por la supervivencia. Se limita a contar partes del libro, detalles, por otra parte, con bastante fidelidad. Meirelle, el director se queda en la epidermis del libro.

Ana Martínez Mongay. De la Levedad.

Sábado, 2 de Julio de 2016. Encuentros con Autores.

























































































miércoles, 22 de junio de 2016

Vanessa Montfort. Entrevista alrededor de su libro "La Leyenda de la Isla sin Voz".

Los textos e imágenes que vienen a continuación están copiados íntegramente de la página:
http://www.anikaentrelibros.com/entrevista-a-vanessa-montfort-por-la-leyenda-de-la-isla-sin-voz

"En escasos 10 minutos, supe que había encontrado una gran historia. O más bien, la historia me había encontrado a mí, como ocurre tan pocas veces."

Anika Lillo, noviembre (septiembre) 2014

Resumen del libro:
En 1867, un Charles Dickens ya mayor, rememora junto a una joven maestra que da clases en el orfanato de la isla, y una pequeña niña llamada Nellie, la época en que visitó por primera vez la isla de Blackwell (donde están evocando los recuerdos). Llegó intrigado por una misiva que le hablaba de un tesoro y un secreto escondido en la isla, y cuando aterrizó no imaginó ni por un segundo que allí dejaría al amor de su vida, que viviría una de las experiencias más importantes de su existencia, y que nacería, además, el germen de uno de sus más famosos cuentos.

Esta historia queda plasmada en la última novela de Vanessa Montfort, "La leyenda de la isla sin voz" (Plaza & Janés, 2014), y de ella vamos a hablar. Prometo una entrevista llena de cosas muy interesantes. Allá vamos.

ENTREVISTA: 
¿Qué te une a Nueva York? ¿De dónde sale ese amor para que vuelvas a utilizarlo de escenario?
Mi relación con NY está muy condicionada por mi biografía. Parte de mi familia es de esta ciudad pero sólo he vivido en ella cortas estancias de tiempo durante toda mi vida. No recuerdo la primera vez que estuve en ella pero sí, que cuando era niña, para mí era un lugar curioso, distinto a mi Barcelona natal o al Madrid donde me crié pero que me era, a la vez, extrañamente familiar. Por aquel entonces, no tenía claro cómo me transportaba hasta aquella ciudad. Me metía en una cápsula y al día siguiente me despertaba en una ciudad luminosa donde se hablaba mi segunda lengua y donde todo olía y sabía diferente. Incluso sus habitantes me parecían casi de ficción. Quizás por eso, en algún momento, coqueteé con la idea de que era en realidad una especie de "País de las maravillas" y yo su Alicia. Nueva York existía sólo dentro de mi cabeza y sus habitantes eran mis personajes. De hecho, alguno de mis primeros cuentos de la niñez ya se ubicaban en La Gran Manzana. De ahí nace mi imaginario creativo en Nueva York. Y el concepto de "Ciudad Ficción" que da lugar a mi primera novela neoyorquina "Mitología de Nueva York".

Has contado en alguna ocasión que conociste la isla de Blackwell por casualidad y que enseguida fuiste allí: cuéntanos qué viste, tus sensaciones…
Sí, conocí la Isla de Blackwell mientras me documentaba para mi novela anterior. Estaba sacando una foto y me llamaron la atención unas ruinas de aspecto gótico de cuyo interior brotaban árboles, que salían por sus ventanas y techo. Estaban allí, al lado del agua, en una isla entre Brooklyn y Manhattan de la que mis acompañantes no habían oído hablar, a pesar de ser de la ciudad. Tampoco yo la había visitado. En su otro extremo había un faro antiguo. Eso fue suficiente para que quisiera conocer la isla en ese mismo momento. Tuve un pálpito.
Cuando llegamos, entramos a las ruinas a través de un agujero que había en la alambrada que las protegía. Las vistas de Manhattan y del East River desde ese ángulo cobraban aún más fuerza y una nueva perspectiva. Fue justo antes de irme cuando descubrí un pequeño y rudimentario puesto de información en cuyo interior, las paredes estaban forradas de fotos antiguas de enfermeras decimonónicas, presos con sus uniformes a rayas caminando entre la bruma, reconocí el faro, el edificio que ahora estaba en ruinas, y entre todas ellas, un retrato de Charles Dickens. ¿Él estuvo aquí?, le pregunté a la mujer, que luego resultó ser la presidenta de la Roosevelt Island Historical Society, encargada de recuperar la historia de esta isla. Fue ella, ayudada de todo el material humano y las fotos que los descendientes de los que aquí vivieron han ido dejando en sus manos, la que me contó su historia. En aquellos escasos 10 minutos, supe que había encontrado una gran historia. O más bien, la historia me había encontrado a mí, como ocurre tan pocas veces.
Los personajes más famosos que pasaron por allí son Mae West y Billie Holiday, pero no fueron las únicas. Háblanos de ellas… 
Pasaron muchas y muchos. En el caso de Mae West, es cierto que la isla ya no era un lugar tan tenebroso como en el s.XIX, pero lo grave es por qué fue. En su caso fue una condena ejemplarizante por haber estrenado en Broadway su comedia SEX en la que actuaba, y que además dirigía y escribía. La consideraron inmoral y estamos hablando de bien entrado el s.XX… En el caso de Billie Holliday cumplió allí sus 13 años de edad junto a su madre. Ambas fueron condenadas por prostitución. Se dice que escuchó las primeras grabaciones de Louis Armstrong en la cárcel.
Es curioso que todas sean mujeres…
Por la isla pasaron importantes anarquistas, abortistas, políticos, escritoras, muchas de ellas mujeres, sí. Porque hacía falta muy poco para condenar a una mujer por "inmoral". La otra opción era declararse enferma mental y que te derivaran al manicomio, que era un verdadero infierno. Por eso quise permitirme alguna licencia histórica y juntar entre los muros de lacárcel de mujeres de Blackwell a algunas mujeres cuyas condenas no coincidieron con la estancia de Dickens. Me habría encantado meter en la novela a Billie Holliday, pero ya era poco verosímil…
También eran realidad los malos tratos a los que se enfrentaban los habitantes de la isla…
Y esto es común a muchas islas de exclusión. Esas paredes de agua las hacen menos permeables a la vista de las autoridades, de la prensa, de los ciudadanos que, o bien no llegan a saber nunca en qué "condiciones especiales" están los que en ellas son recluidos o, mientras no lo vean, prefieren no saber ni mirar dentro. Es sorprendente, porque había otras islas en los ríos neoyorquinos con instituciones penitenciarias y de beneficencia, pero en ésta, a la que llamaban solo "la isla" y que está a una distancia tan corta de Manhattan, tanto los presos como los enfermos de los hospitales o el manicomio, o los niños del orfanato, vivían situaciones tremendas y en condiciones infrahumanas en pleno surgimiento del movimiento liberal en que ya se observaban los derechos humanos.

En aquella época ser negro era tan malo como ser pobre, sin embargo aún se hacían distinciones ¿no?
Mi novela se da en dos tiempos, 1842 y 1867, que los diferencia en Norteamérica una frontera importante: son un antes y un después de la Guerra de Secesión y los únicos dos viajes de Dickens a Norteamérica, quien aseguró que no volvería a pisar aquel país hasta que no se aboliera la esclavitud.
Hay un detalle en la novela que, aunque basado en una historia real, lo introduje como un detalle irónico. Hay un momento en el que llega a la isla un condenado con el que no saber qué hacer… porque es azul. Ni blanco ni negro. Es azul y pertenecía a una familia que vivió durante mucho tiempo en las montañas y que luego explotó esta característica exhibiéndose en circos. Padecían una extraña enfermedad llamada argiria, provocada por una ingestión prolongada de plata o sus sales y se transmitía de padres a hijos. Cuando Ugate llega a la isla, en un mundo en blanco y negro que se rige por la segregación racial, provoca un problema administrativo: ¿en qué pabellón debe dormir? ¿En qué banco deberían sentarlo a la hora de comer? ¿Qué trato debería recibir? Resulta que Ugate era de esa pequeña pequeñísima minoría azul. Y para mí, introducirlo en la isla, supuso una herramienta maravillosa para, de forma muy irónica, explicar la segregación racial de la época.

Foto: Isla de Blackwell
Tu novela lleva la palabra leyenda en su título. Las leyendas nacen con bases reales, pero el resto es ficción. Cuando escribías la estancia de Dickens allí, le enamoraste de un personaje ¿Te perdonarán sus descendientes? Jajaja.
Hombre, creo que sale bastante bien parado. Dickens era un romántico empedernido y sus historias sentimentales fueron muchas, algunas han quedado publicadas en su aniversario en forma de cartas. Por lo tanto era más que verosímil.
Aunque es cierto que ese planteamiento y ese pudor me vino a la cabeza un par de veces. Creo que es el mismo conflicto que se plantea entre la vida pública y la privada de un personaje actual. Es como si a Dickens le hubiera sacado una foto robada que se pudiera prestar a muchas interpretaciones. De alguna manera, estos personajes pertenecen al mundo. No obstante, me he asegurado, como bien sabes, de hacer toda una declaración de principios en el arranque de la novela: "lo importante no es si todo lo que aquí narro ocurrió, sino que podría haber ocurrido…"
Los personajes históricos, lo son por haber sido vidas y personalidades excepcionales. Si los escritores no nos atreviéramos a hacerlos nuestros para entender mejor, a través de ellos, su época, nos habríamos perdido, obviamente salvando todas las distancias, obras como "Amadeus" de Peter Shaffer, "Yo Claudio" de Robert Graves, y tantas otras. Creo que el lector que se aproxima a sus páginas debe saber a priori que se trata de una versión que ofrece el escritor de ese personaje, sea Mozart o un César. Al igual que un amigo nos da, al describirnos a alguien que desconocemos, la versión de lo que esa persona es, o cómo la percibe.
Parto de la base de que los seres humanos somos invisibles los unos para los otros. Tú describirías a la Vanessa Montfort que conoces de una forma distinta a como lo haría mi madre, o un lector, o un vecino con el que me cruzo todos los días en el descansillo. Por lo tanto… reivindico aquí, como en casi todos los casos, la libertad total del escritor. Porque escribo ficción. Cuando escribo como periodista mi materia prima es la verdad (que esto daría para otro debate). Cuando escribo como novelista, mi materia prima es lo verosímil. Que no es lo mismo.

Lo cierto es que Dickens es el protagonista, pero no el único. El gigante Tom, el pequeño Tim, Ada, la señorita Lili, Anne, el preso Marley, el ratón, Florita… ¡Yo me he enamorado de todos!
Me alegro mucho de escuchar eso, porque yo también, aunque posiblemente esté mal decirlo, los he disfrutado y querido muchísimo. Y creo que eso, al final, se nota. Intento tratar bien a mis personajes, y cuando digo bien, me refiero a darles su foco cuando me lo piden. Su momento. Para que podamos conocerlos. Para que tengan la oportunidad de mostrarse y de gustarnos, de interesarnos, incluso en su fealdad e imperfección. Para mí, todas mis novelas, por distintas que parezcan, tienen en común ser novelas de personajes. De antihéroes, en la mayoría de los casos, y sin embargo protagonistas de una historia épica, como dice Fernando Marías. Sí, creo que hay que resucitar la épica de los pequeños gestos, de los personajes pequeños…
Hay algún personaje real en la isla, que no es Dickens. Cuéntales a los lectores de quién hablamos... 
Hay varios inspirados en personajes reales, pero uno es real, con nombres y apellidos. Se trata de John McCarthy. Me lo encontré documentándome sobre la isla. En la novela es ya el farero de Blackwell's Island. Se me coló dentro porque la historia de cómo llegó a serlo me dejó fascinada. Era un irlandés que fue recluido en la isla al llegar a Nueva York, concretamente en el manicomio. Cuenta el personal del manicomio que un día este paciente, durante sus recreos en el jardín, empezó a construir una especie de muralla defensiva con las piedras sobrantes de la cantera de la isla. O, al menos, eso pensaron sus cuidadores porque el pobre hombre vivía obsesionado con que los ingleses llegarían a Estados Unidos y lo invadirían. A las pocas semanas había construido un faro en el que se recluyó y reclamó esa tierra. Tardaron mucho en conseguir convencerle de que saliera de allí y, cuenta la leyenda, que una noche, McCarthy encendió una fogata en la terraza de su torre que evitó que se estrellara un barco en el estrecho de Hell's Gate, antes de llegar a Manhattan. Desde entonces le dejaron gestionar el faro de la Isla de Blackwell.
Hasta qué punto esta historia es totalmente cierta o no, no podemos saberlo. Pero mi materia prima es la ficción. Así que se convirtió en mi personaje por derecho propio. Eso sí, existe una placa a los pies del faro, cincelada por aquel irlandés, que firma la autoría del faro y que ruega a todo aquel que pase, que rece por su alma...

Lo que sí haces es evocar a personajes reales que están relacionados con Dickens o la isla, como Julio Verne, pero me parece más interesante que les hables a los lectores de Nellie Bly.
Nellie Bly fue, junto al propio Dickens, la única persona que se atrevió a mirar dentro de la tenebrosa Isla de Blackwell cuando a nadie le importaba. Es la madre del periodismo de investigación, fue apadrinada por Joseph Pulitzer en su periódico The New York World y se infiltró en el manicomio de Blackwell haciéndose pasar por demente para poder hablar de primera mano de las condiciones en que las enfermas vivían allí. Cuando salió, publicó en el periódico su "Diez días en un manicomio" y fue un escándalo de tal calibre, que el caso llegó al Gran Jurado y consiguió que las condiciones de los presos en la isla y en instituciones similares, cambiaran para siempre. Tiene en común con Dickens el haber visitado la isla en dos momentos del tiempo distintos, el haber denunciado lo que vio, ambos fueron niños con una infancia muy difícil que tuvieron la fuerza vital y la inteligencia como para reinventarse y que, en gran medida, dedicaron su talento a denunciar la injusticia. No se conocieron pero pensé que les habría gustado. Por eso les hice coincidir en la playa de mi isla.
Volvamos a los personajes, pero a algunos de los ficticios: Me ha parecido muy graciosa la chamana, Florita, con sus chascarrillos en náhuatl ¿quién te enseñó esos 'palabros', tacos incluidos? Jajaja
Este tipo de cosas creo que se las debo a mi "yo periodista". Es increíble a qué territorios puede llevarte la documentación cuando te gusta investigar. En este caso, a buscar por medio mundo un diccionario náhualt-español, que ni siquiera puedo asegurar que sea muy riguroso. Por otro lado, quizás tampoco lo sea el náhualt que habla la chamana Florita….


El grandullón, Tom, negro e ingenuo, me ha recordado a ese otro grandullón de "La milla verde"…
Tom, ese gigante negro que acompaña a los habitantes de la isla de un edificio a otro entre la niebla, es un personaje tremendamente tierno. Uno de mis momento preferidos es cuando habla de su temor a Dios, en ese contexto de la pre-Guerra de Secesión, y su razón última es que "su Dios es blanco". Una de esas veces en que, como autora, escuchas a un personaje hablar, sus razones, y le entiendes.

Ada es un personaje muy divertido…
Ada está inspirada en una dama que conoció Dickens en otro manicomio de Estados Unidos. Habla de ella en su "Notas de América". Tomé al personaje como modelo, le di nombre y una historia. Me imaginé que la dama era de origen alemán (prusiano en este caso), que había perdido la cabeza tras arruinarse su marido durante la primera gran crisis de Wall Street de 1837, y vivía estancada en la Guerra de Independencia contra los ingleses. Cree que el manicomio en el que vive es una gran casa, y las enfermeras y celadores, sus criados. Ofrece a todo el que la visita una humeante taza de té imaginario y se fabrica joyas de papel con las que se arregla. En realidad, creo que construyo personajes que me habría gustado conocer.

Lili es tan etérea que casi parece irreal…
Lili es otra de las enfermas recluidas en el manicomio. Y tiene el difícil papel de hacernos poner un pie en la fantasía. En todas mis novelas siempre hay algún personaje que camina en ese frágil límite entre la realidad y la ficción. Este es el caso. Es una visionaria.

Por cierto, en el doctor Scraugh ¡yo casi podía ver a Nosferatu!
Scraugh, el director del manicomio, es un juego literario, el personaje que según mi teoría sirve a Dickens de inspiración para crear su Mr. Scrooge.

Hemos hablado de la isla y de los personajes, nos queda decir algo de la novela. A mí me ha parecido maravillosa y en
la reseña ya me explayo, pero ¿cómo la describirías tú para ese lector indeciso que no está muy seguro de leérsela?
Creo que esta es una novela sobre cómo la imaginación es el motor más poderoso del ser humano cuando todo lo que creíamos sólido y real se desmorona. Por otro lado, es un viaje al s.XIX que nos sirve de espejo para entender el mundo que nos rodea. Puede que yo misma la escribiera por eso: para apoyarme en mi imaginación para salir adelante y para entender lo que nos estaba pasando.

Gracias a tu novela me ha vuelto a picar el gusanillo y necesito leer cuanto caiga en mis manos de Dickens. ¿Te ha pasado a ti algo así con algún libro?
Me ocurrió con la música de Mozart cuando vi Amadeus. Una de las cosas que me han hecho más feliz de este libro es la cantidad de lectores que me han confesado que han vuelto a leer a Dickens o que lo han leído por primera vez tras terminar "La leyenda de la isla sin voz". Ese es mi homenaje.

Muchas gracias por la entrevista, Vanessa. El viaje a la isla ha sido bonito, emocionante y muy sentimental. Un abrazo.
Gracias a ti, de corazón, por esta lectura minuciosa y emocional de esta aventura neoyorquina entre la niebla.
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Anotaciones de la reunión mantenida el miércoles, 22 de junio de 2016 con Vanessa Monfort y Juan Bolea en la Biblioteca de Borja dentro del IV Ciclo Literario de Escritoras Españolas.
Juan Bolea nos hizo un repaso alrededor de la Evolución de la Literatura Española escrita por mujeres y más concretamente en Aragón. Tras presentar a Vanessa Monfort, la propia autora nos habló de su obra "La Leyenda de la Isla sin Voz".
Pretendió hacer una obra de personajes.
Conoció la isla de Blackwell (y su lazareto) por casualidad y al momento descubrió que había encontrado una gran historia.
Las visitas de Dickens a EEUU, el encuentro con Washington Irwing y otros datos verídicos dieron pie a una trama con elementos que no se pueden contrastar históricamente pero que pudieron suceder.
La imaginación es fundamental para superar muchos momentos en la vida.
Nos habló, superficialmente de su próxima novela: "Mujeres que compran Flores".
Para acabar, se abrió un turno de preguntas muy interesante.

Vanessa Montfort. Biografía.

Biografía de Vanessa Montfort:

Vanessa Montfort nació el 4 de junio de 1975 en Barcelona. Estudió Facultad de Ciencias de la Información en Universidad Complutense de Madrid. Gana el Premio Ateneo Joven de Sevilla con su primera novela, "El ingrediente secreto" (Algaida, 2006). Con "Mitología de Nueva York" (Algaida), ganó el premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla 2010.Reside en Madrid desde la infancia.

Comenzó su carrera literaria durante los años universitarios estrenando:
  • Quijote Show (1999)
  • Paisaje transportado (2003) y
  • Estábamos destinadas a ser ángeles (2006), año en que se alzó con el XI Premio Ateneo Joven de Sevilla con su primera novela: El ingrediente secreto (Algaida, 2006).


   Unos meses después, recibió la invitación del Royal Court Theatre y repitió en 2008. Su paso por el Royal Court le permitió trabajar con directores británicos como Lindsey Turner y Fiona Laird, realizar talleres con Harold Pinter, Tom Stoppard, Martin Crimp y David Hare, dejando, además, traducidas al inglés, varias publicaciones.

   Su confirmación como novelista le llega al ganar con su segunda novela Mitología de Nueva York el premio Ateneo de Sevilla 2010.

   En 2012, continúa su carrera como dramaturga realizando junto con Marina Bollaín, la primera versión teatral de La Regenta.  A finales de este año, dirigió Tres desechos en forma de ópera,  del compositor Jorge Fernández Guerra, en el Teatro Guindalera de Madrid.

   En 2013, ha escrito y dirigido el monólogo musical Sirena negra y ha recibido dos encargos internacionales. Con su trabajo  El galgo fue seleccionada para participar en el primer Laboratorio de Escritura Teatral de la Fundación Autor.

   Su obra (teatral y narrativa) ha sido recogida en numerosas antologías y estudios críticos tanto en Europa como en América.

   Otros reconocimientos a su trabajo son:
  •    El Premio Nacional Cultura Viva 2009 al autor revelación del año y
  •    La Orden de los Descubridores (Universidad St. John's de Nueva York).

   En 2014, ha publicado con Plaza y Janés su tercera novela titulada _La leyenda de la isla sin voz_. Esta novela , en 2015, fue galardonada con el XI Premio Internacional de Novela Histórica 'Ciudad de Zaragoza' 2015. Para el jurado, el "enfoque innovador, la originalidad y la frescura narrativa" que tiene el libro han sido "elementos determinantes" para fallar en su favor. La _leyenda de la isla sin voz_ es una fábula histórica, ambientada en la Nueva York del siglo XIX, que mezcla realidad y ficción en una trama que tiene como protagonistas a Charles Dickens y a una oscura isla, que es una metáfora de la lucha contra las injusticias de una sociedad que margina y abusa de los más débiles

   Montfort forma parte del colectivo artístico: Hijos de Mary Shelley.
   En 2016 participa en la producción de la película Nuestros amantes, de Miguel Ángel Lamata.

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