lunes, 23 de marzo de 2020

2020_03_22. Aportaciones.


POESÍA PARA LA CRISIS
Biblioteca “Honorato de Castro” de Borja. (Zaragoza)
Poesías aportadas por miembros del Club de Lectura.

Poema de la semana (nº 432)
“Misterios” de Marcos Díez.

A veces, simplemente, desearía
Crecer a la manera de los árboles,
Estar siempre en mi sitio, ser el sitio,
Dejar que el mundo sea lo inmediato,
Jamás representarlo, pertenecer a él
Como el grano de arena que no piensa en la playa,
Como el hombre que no piensa en la historia.

A veces, simplemente, desearía
Que habitase mi cuerpo
Un idioma que nada significa,
No intentar descifrar ningún misterio.

Quizá el misterio sea
la más inútil niebla de la mente.

De Desguace, Visor, 2018
Poema de la semana (nº 437)
Minúsculo suplemento al libro egipcio de los muertos

Me gusta imaginar que emprendo el camino antes que tú
(es probable y justo que así sea)
me gusta poder imaginar que se trata en efecto
de emprender un viaje a bordo de la barca egipcia
a lo largo de las aguas privadas de cielo
luego por la comarca al envés del espejo

Y si los pesadores de almas y los guardianes del umbral
me dejasen pasar
llegaría el primero a una casa parecida
a esta en la que vivimos
Lo prepararía todo mientras espero tu llegada
La cama estaría hecha las provisiones preparadas
el fuego encendido apenas una cerilla

Una tarde llaman a la puerta  Abro Eres tú
«¿Te ha parecido mucho tiempo?»

Pero ya     al hacer la pregunta
no comprendes más el sentido de tus palabras
pues tú semejante aquí a en quien yo me he convertido
no sabemos ya que quiere decir
la palabra tiempo.

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.

Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.

Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.

K. O’Meara.
Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800.
Desde mi casa.

Mi abrazo en la distancia,
tiene un poder infinito,
mi beso lo lleva el viento,
de mi casa a cualquier sitio.

Desde mi casa te escribo,
desde mi casa te amo,
desde mi alma te siento,
desde mi casa te extraño.

Te saludo desde el alma,
aquí en mi casa sentado,
viendo las fotografías,
que hicimos hace mil años.

En mis libros te recuerdo,
con la música te hablo,
mis brazos son infinitos,
para darte mil abrazos.

Desde mi ventana veo
otros que me están mirando,
y me saludan silentes,
cuando levanta su mano.

Juntos saldremos de esto,
juntos pero separados,
cada uno con su arma,
el respeto al ser humano.

Desde mi casa te pido,
que cuando tu y yo podamos,
comprendamos que un abrazo,
es un tremendo regalo.

Moncho Borrajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario