domingo, 10 de mayo de 2020

2020_05_10. Tomas de Iriarte.

POESÍA PARA LA CRISIS
Biblioteca “Honorato de Castro” de Borja. (Zaragoza)


Tomás de Iriarte (Puerto de la Cruz, 1750 - Madrid, 1791). A los trece años se trasladó a Madrid para vivir con su tío que era académico, lo que le permitió adquirir una sólida educación.
Fue traductor, dramaturgo y poeta del periodo de la Ilustración y del Neoclasicismo, siendo también músico aficionado. Como fabulista fue, junto con Félix María de Samaniego, uno de los más importantes del siglo XVIII.
Destacó en los ambientes literarios y sociales, frecuentando asiduamente, la tertulia de la Fonda de San Sebastián donde trabó amistad con Cadalso y Nicolás Fernández de Moratín, entre otros.
Su mayor popularidad se debió a las Fábulas literarias (1782, un año más tarde que las de Samaniego) donde reunió una serie de poemas satíricos y moralizantes que encierran muchas veces una burla feroz de sus coetáneos.

EL BURRO FLAUTISTA

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.

Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercose a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

«¡Oh!», dijo el borrico,
«¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!».



Sin reglas del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.
LOS DOS CONEJOS

Por entre unas matas,
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.

   De su madriguera
salió un compañero,
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»

   «¿Qué ha de ser? -responde-;
sin aliento llego...
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».

   «Sí -replica el otro-,
por allí los veo...
Pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos».

   «¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».

   «Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».

   En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.



   Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

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