sábado, 4 de abril de 2020

2020_04_04. Leila Guerriero. Amasar el pan.


POESÍA PARA LA CRISIS
Biblioteca “Honorato de Castro” de Borja. (Zaragoza)


 
Leila Guerriero nació en Junín, Argentina, el 17 de febrero de 1967. En 1984 se instaló en Buenos Aires, donde reside. Ha sido redactora en Página/30, revista mensual del periódico Página/12, también ha colaborado en programas de la televisión argentina y es colaboradora de la prensa La Nación, suplemento cultural Babelia, de El País de España y El Mercurio de Chile. Es editora para el Conosur de la revista mexicana Gatopardo.
En 2019 recibió el XIV Premio de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán. El jurado ha destacado el trabajo de campo de la periodista “para dar forma y fondo a sus crónicas, convertidas también en excelentes ensayos sociológicos”.

En estas líneas nos invita a seguir “amasando el pan” a pesar de las adversidades.


ESCRIBIR.
(VIVIR)

Hay que amasar el pan.
Hay que amasar el pan con brío,
con indiferencia, con ira,
con ambición, pensando en otra cosa.

Hay que amasar el pan en días fríos
y en días de verano,
con sol, con humedad,
con lluvia helada.

Hay que amasar el pan
sin ganas de amasar el pan.

Hay que amasar el pan con las manos,
con la punta de los dedos,
con los antebrazos, con los hombros,
con fuerza y con debilidad y con resfrío.

Hay que amasar el pan con rencor,
con tristeza, con recuerdos,
con el corazón hecho pedazos,
con los muertos.

Hay que amasar el pan
pensando en lo que se va a hacer después.

Hay que amasar el pan
como si no fuera a hacerse nada,
nunca más, después.

Hay que amasar el pan con harina,
con agua, con sal, con levadura,
con manteca, con sésamo, con amapola.

Hay que amasar el pan con valor,
con receta, con improvisación, con dudas.
Con la certeza de que va a fallar.
Con la certeza de que saldrá bien.

Hay que amasar el pan
con pánico a no poder hacerlo nunca más,
a que se queme, a que salga crudo,
a que no le guste a nadie.

Hay que amasar el pan
todas las semanas,
de todos los meses,
de todos los años,
sin pensar que habrá que amasar el pan
todas las semanas de todos los meses
de todos los años.
Hay que amasar el pan
como si fuera la primera vez.

Habrá que amasar el pan
cuando ella se muera,
hubo que amasar el pan
cuando ella se murió,
hay que amasar el pan
antes de partir de viaje,
y al regreso, y durante el viaje
hay que pensar en amasar el pan

Hay que amasar el pan
cuando se vuelva a casa.

Hay que amasar el pan
con cansancio, por cansancio,
contra el cansancio.

Hay que amasar el pan
sin humildad, con empeño,
con odio, con desprecio,
con ferocidad, con saña.
Como si todo estuviera al fin por acabarse.
Como si todo estuviera al fin por empezar.
Hay que amasar el pan para vivir,
porque se vive, para seguir viviendo.

Escribir. Vivir.
Amasar el pan.
No hay diferencia.


Este texto fue publicado en el País del 8 de junio de 2016. Está escrito en prosa, sin puntos y aparte. Si quieres ver el texto original pincha en este enlace.




No hay comentarios:

Publicar un comentario