martes, 28 de abril de 2020

2020_04_28. Lope de Vega. Un soneto me manda...

POESÍA PARA LA CRISIS
Biblioteca “Honorato de Castro” de Borja. (Zaragoza)

Félix Lope de Vega Carpio es uno de los más insignes y prolíficos escritores del mal llamado "Siglo de Oro". La dama boba, El perro del hortelano, Fuente Ovejuna o Peribáñez y el comendador de Ocaña son algunas de sus comedias más famosas y más representadas.
Su pasión por escribir le llevó a engrosar una gran producción literaria de obra dramática, además de otros géneros como la novela y la poesía. Es considerado el “Fénix de los ingenios” y el propio Cervantes le llamaba “Monstruo de la Naturaleza”. Se le atribuyen unos 3000 sonetos, tres novelas, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y varios centenares de comedias (1800 según Juan Pérez de Montalbán). Se dice que espontáneamente hablaba en verso con total naturalidad y soltura.
Amigode Quevedo y de Alarcón, enemistado con Góngora y en larga rivalidad con Cervantes, su vida fue tan extrema como su obra. No obstante, los últimos estudios revelan que su vida no fue tan azarosa como se ha dicho basándose en el estudio de su obra, y llevó una vida más sedentaria.
En este soneto, Lope de Vega, a modo de juego, se va explicando a sí mismo, el proceso de creación de un soneto mientras lo elabora, hasta llegar a rematar su obra. Aparece por primera vez en una comedia menor del autor, que lleva por título, La niña de plata.
Era habitual, entre los poetas de la época de Lope, el divertimento literario consistente en ir jugando con las palabras hasta formar la composición, para después fingir la sorpresa ante el resultado bien conseguido. El Barroco presenta este tipo de ironía conceptista o metapoesía, como un alarde de capacidad a la vez que juego literario. Para demostrar esta práctica habitual, adjuntamos al final, dos divertimentos parecidos que se realizaron en España (con anterioridad al de Lope) de dos autores de menor relevancia.


 
Lope de Vega (1562-1635).

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.


Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.


Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.


Ya estoy en el segundo, y aún sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.
Baltasar del Alcázar (1530-1606)

Yo acuerdo revelaros un secreto
en un soneto, Inés, bella enemiga;
mas, por buen orden que yo en éste siga,
no podrá ser en el primer cuarteto.

Venidos al segundo, yo os prometo
que no se ha de pasar sin que os lo diga;
mas estoy hecho, Inés, una hormiga,
que van fuera ocho versos del soneto.

Pues ved, Inés, qué ordena el duro hado,
que, teniendo el soneto ya en la boca
y el orden de decirlo ya estudiado,

conté los versos todos y he hallado
que, por la cuenta que a un soneto toca,
ya este soneto, Inés, es acabado.
Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575)

Pedís, reina, un soneto, y os lo hago:
ya el primer verso y el segundo es hecho;
si el tercero me sale de provecho,
con otro más, en un cuarteto acabo.

El quinto alcanzo: ¡España! ¡Santiago,
cierra! Y entro en el sexto: ¡Sus, buen pecho!
Si del séptimo libro, gran derecho
tengo a salir con vida de este trago.

Ya tenemos a un cabo los cuartetos:
¿Qué me decís, señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.

¡Ay! Si con bien este segundo acabo,
¡nunca en toda mi vida más sonetos!
Mas de éste, gloria a Dios, ya he visto el cabo.

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