martes, 21 de abril de 2020

2020_04_21. Querido yo. Paula Alonso Gutiérrez.

POESÍA PARA LA CRISIS
Biblioteca “Honorato de Castro” de Borja. (Zaragoza)


Paula Alonso Gutiérrez (23 años, estudiante de 5 º de Medicina) y María Alonso Martínez (22 años, estudiante de Ingeniería Industrial) han lanzado un mensaje a través de las redes sociales cargado de sentimiento y sinceridad.
Quieren poner su granito de arena ante la crisis del Covid-19 y llegar a todos los ciudadanos. Los que están hospitalizados y atravesando un momento de gran dificultad, a los cuales les quieren dar "un chute de energía", pero también a la sociedad y que "una vez que pasen dos meses y esto quede atrás, no se olviden y se quede en un recuerdo".
Paula es la autora del texto mientras que María se encargó del montaje del vídeo. Hasta el momento, su vídeo ya ha superado con creces las 50.000 visitas en apenas un día y ha sido más de 13.000 veces compartido.
No buscan los likes ni un gran número de visualizaciones, solo concienciar y, principalmente, ayudar.


19 de abril de 2020.

Querido yo, dentro de unos meses:

¿Cómo te sientes ahora al girarte, mirar hacia atrás y ver que todo lo que pasaste no es un mero recuerdo, sino un bonito aprendizaje?

Quién nos diría que valoraríamos tanto el hecho de salir a hacer la compra a regañadientes cuando te mandaban en tu casa o cuando le decías a tu madre o a tu padre “no seáis tan pesados, que ya somos mayores para tanto beso y para tanto abrazo”.

Quién nos diría que echaríamos tanto de menos esos minutos de café en el descanso de las largas jornadas de estudio en la biblioteca, las perezosas e infumables clases, con sus "para qué habré venido", las cañitas que empiezan los jueves y no acaban hasta el domingo, comentando una y otra vez lo aburrida que es nuestra vida, nuestra rutina, y esperar con ansia que alguno o alguna nos venga con la comentada de un nuevo crac.

Quién, quién nos diría que de una santa vez el país, nuestro país, sin importar de ideologías, razas o religiones, estaría más unido que nunca y veríamos a la España que a todos nos representa, la España Solidaria.  La España que pone carteles en los ascensores para ayudar a los más vulnerables, con quien quizás no hayas intercambiado más que un "hola" o un "vaya día que hace, ¿eh?".

A ellos, los ancianos, que muchos de ellos por desgracia están solos en estos momentos, que no entienden muy bien cómo este bicho, de repente, les quite el salir a la calle, el seguir sus rutinas y que se encuentren en una población de riesgo.  Que quizás por hacer lo que hacían siempre puedan acabar muriendo.

Querida yo, ciudadana de este mundo movido por el consumismo y el egoísmo puro, que no entiende que esto es una emergencia y que hay que mirar más por los demás que por el "yo" personal. El "yo", "yo"… ese pronombre que nos gusta tanto utilizar a todos y a todas. Es que yo no lo tengo, es que yo no aguanto en casa...

Pero acaso nos hemos parado a pensar qué será de aquellos miles que han dado positivo, que están en un hospital ingresados, que tienen que ver cómo su salud se desvanece, cómo quizás su compañero de al lado se está muriendo, o leer cómo una mujer tuiteaba esta mañana que hoy ha visto al marido de su mejor amiga despedirse de ella antes de que lo intubasen, con 48 años y dos hijos. Y mientras tanto nosotros… solo nos quejamos por ¿quedarnos en casa?

Basta ya, por favor, pensemos también en los centenares de muertos que no han podido tener un funeral o una despedida como les hubiese gustado, porque recordemos que las aglomeraciones no están permitidas. Y ¿quién…?  ¿Quién da consuelo a esos que han perdido a un ser querido y no pueden recibir ni un mísero abrazo, ni una mísera caricia? Y tienen que conformarse con un simple Whatsapp.
Dejemos de pensar y de utilizar ese dichoso pronombre personal de primera persona del singular y seamos más empáticos con todas las personas.  Con el personal sanitario, con las fuerzas de seguridad del Estado, con los trabajadores de los supermercados y del pequeño comercio, que se desviven y se exponen en su día a día y trabajan con esfuerzo, voluntad y ganas, mientras, nosotros estamos escuchando música, haciendo algo de ejercicio o tirados en el sofá viendo Netflix y quejándonos porque no tenemos nada más que ver.

¿Qué vamos a salir de esta? ¡Eso está claro! Pero esto es trabajo de todos, no de unos pocos.

¿Y qué más decir que esta bonita reflexión?:
Los pulmones de la Tierra necesitaban respirar. Las personas odiaban más que amaban. El padre necesitaba pasar más tiempo con los hijos. El rico pensaba que el dinero podía comprarlo todo, incluso la felicidad. Que el futbolista tenía más éxito que un sanitario. Que el estrés hacía temblar los corazones y las razas levantaron grandes fronteras.

Y un día, de repente, el mundo se paró y entonces la Tierra pudo respirar ese aire tan puro que tanto necesitaba. Las personas, en su lejanía, se dieron cuenta de que todo lo que podían amar, alaban. De las caricias, abrazos y besos que antes eran insignificantes y que ahora valen millones. Que la familia estaba unida de nuevo.

Que el rico, al no poder salir de casa, tuvo que conformarse con unos bollos de pan. De cómo la gente salía a aplaudir cada día desde sus balcones, terrazas o ventanas a los verdaderos héroes. Nuestros héroes.

Nuestras mentes se serenaban, reflexionaban, hablábamos con nosotros mismos, pues no había prisas.

Y cuando ya todo estaba a punto de estallar, el mundo entero se unió, convirtiendo los cinco continentes en tan solo uno.

Querida yo, ¿verdad que es bonito mirar atrás y ver cómo por muchos baches que nos ponga la vida de todo sacamos una lección?

Por eso, valora más lo que tienes, por insignificante o poco que te parezca, porque quizás, como bien te decía antes, un día de repente el mundo pare, y todo cambie, y lo que tenías desaparezca, se esfume como el humo de un cigarrillo.

Valora el cariño de los tuyos, de los días de sol y de lluvia, de la época de exámenes y de los días infinitos de descanso, porque está claro que sin cielo no hay infierno y que, por desgracia, a no ser que nos pasen cosas como estas, no nos damos cuenta de lo maravillosa que es la vida.

Y recordemos: vida no hay más que una.



(Gijón)
Paula Alonso Gutiérrez.
María Alonso Martínez.

Pulsa aquí si quieres ver el vídeo de María Alonso Martínez sobre el texto de Paula Alonso Gutiérrez

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